Querida La Vanguardia, Frida Kahlo es un icono feminista

Por alguna misteriosa razón, intentar desmontar el feminismo es una manía habitual. Y para ello se utilizan, casi siempre, argumentos faltos de coherencia y que, en la gran mayoría de los casos, demuestran que no se ha entendido nada sobre feminismo.

En un primer momento no iba a leer el artículo de La Vanguardia ¿Por qué Frida Kahlo no debería ser un icono feminista? Sin embargo, tras leer varios comentarios en Twitter decidí adentrarme en su lectura y no he podido sino llevarme las manos a la cabeza.

¿Cómo es posible haber entendido tan poco acerca de un movimiento?

Lo que más llama la atención del artículo es la confusión acerca del tema del maltrato que Frida sufría por parte de su marido. Como buen argumento, se dedica a hablar desde el victim-blaming (acusar a la víctima). Obvia los sentimientos de culpabilidad y obligación que las mujeres maltratadas sienten muchas veces hacia sus maltratadores. Obvia que el comienzo de la relación de Frida Kahlo con su marido se realizó mediante una extorsión. Acusa a la mujer –para variar– de permitir el maltrato.

Esto tiene un nombre: Síndrome de Estocolmo. Ocurre en numerosos campos y es habitual en los casos de maltrato. La culpa es nuestra, claro.

Nota: Sí, tomamos la imagen de mujeres fuertes y luchadoras como estandartes del feminismo, y cuando descubrimos que sufrieron malos tratos, no las dejamos de considerar feministas, sino que acusamos al sistema machista que invisibiliza lo que son los malos tratos, cómo reconocerlos y acabar con ellos. Sin culpar a la víctima, claro. Lección número 1 de humanidad.

Otra de las cosas que (me) llaman la atención es esa confusión acerca del aspecto físico de Frida y la relación que esto tiene con el feminismo.

Yo me pregunto, ¿qué tienen que ver las cejas de Frida o su bigote en si es o no feminista?

Hace unos días, a una amiga le dijeron que las feministas eran necesariamente feas. Supongo que intentaban excluirla de la lucha y devolverla a su “lugar sumiso de mujer de belleza clásica”. Sin embargo, en el artículo se duda acerca del feminismo de Frida precisamente por tener rasgos masculinos o no ser considerada guapa.

En qué quedamos, ¿podemos ser feministas las feas o las guapas?

Claro que, cuando un argumento no se sostiene por su cuenta, hay que adornarlo con cuestiones basadas en datos que no dicen nada. Al parecer, el uso de la “estética Frida” en la moda tiene una gran relevancia para que su figura sea un estandarte feminista. Como faltan argumentos sobre esta cuestión en el artículo, obviaré esta parte. Que, por cierto, ocupa dos párrafos de los cinco que ocupa esta historia.

Ah, y una pequeña anotación final: autoproclamarse feminista está en alza porque un sistema que oprime a la mitad de la población mundial es, cuanto menos, inadecuado. Invitamos a aquellos que crean en lo que dice este artículo a realizar algunas lecturas básicas sobre feminismo y, desde ahí, replantearse lo escrito.

Si es que parece que lo vais buscando. Con esos artículos, cómo no vamos a querer daros con un manifiesto feminista en la cabeza.

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