Poema de las once de la mañana

Con el dolor arrastrándose por la espalda
con la forma alargada de una sombra a las cinco de la tarde
en un invierno gélido
al que me asomo con las manos desnudas
buscando;

Como si cada parte de mí buscase
sin encontrar nunca
sin querer encontrar nunca
una caricia que desgarre la piel y deje que el dolor
fluya hacia dentro;

buscando,
hacia dentro,
sentirme viva.

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